Planificación educativa
La planificación educativa como todo
tipo de planeación se encuadra en esquemas de valor al definir el rumbo y los
objetivos de dichos planes. El primer elemento que destaca es que los objetivos
educativos deben subordinarse a los objetivos del desarrollo económico. El desarrollo social y cultural, estableciendo en el ámbito de la
educación objetivos y metas congruentes con los propósitos del desarrollo
nacional.
La planificación educativa implica un
proceso de toma de decisiones, un proceso de previsión (anticipación),
visualización (representa el futuro deseado) en todas las organizaciones
educativas.
En la planeación no existen recetas
que garanticen el éxito, tiene un carácter flexible, existiendo libertad en la
organización de la información siempre y cuando muestre claridad en los
elementos que contienen. Por ser esta, una actividad personal involucrada un
proceso de análisis de reflexión que considere características individuales,
conocimientos previos e intereses de los alumnos. Es decir, permite guiar de
manera más puntual y efectiva el trabajo del docente para dar respuesta a todos
los alumnos del grupo y que sin duda refleja un estilo personal de ser maestro.
El propósito de cada plan y de todos
los derivados es facilitar los logros de los objetivos y los propósitos de una organización.
Las organizaciones
educativas son unidades sociales que persiguen objetivos específicos: su razón
de ser es servir a esos objetivos. En el criterio de Chiavenato (2006), los
objetivos se relacionan con lo que la organización desea lograr, es decir,
refiere al desarrollo que espera alcanzar a través de sus acciones.
Las organizaciones educativas no son
entidades orientadas hacia los objetivos, casi todo en las organizaciones se
orienta hacia una meta, finalidad, estado futuro o resultado a alcanzar. Cada
organización define sus propios objetivos organizacionales.
En este sentido, Chiavenato (2006)
define objetivo organizacional como: “un estado deseado que la organización
pretende alcanzar y que orienta su comportamiento frente al futuro y los
objetivos individuales son situaciones esperadas que cada persona pretende
alcanzar”.
El docente basa su práctica
pedagógica en la utilización de estrategias instruccionales que despiertan muy
poco el deseo de aprender y crear de manera innovadora y original, asimismo, no
promueven durante el desarrollo de sus clases la participación activa y
consciente de sus alumnos. No logran en sus praxis una comunicación abierta con
sus alumnos, generando en muchos casos un clima tenso en el aula.
Por otra parte, se evidencia que la
vinculación entre la información existente en el alumno y la nueva no se
establece, coartando al alumno de establecer vínculos entre sus conocimientos y
los nuevos, al igual, que entre su entorno y sus nuevos conocimientos,
supuestos que contribuirían a acrecentar en el alumno no sólo su identidad,
sino también su importancia dentro de la escuela y comunidad.
El trabajo de un docente en la modernidad
utiliza muy pocas estrategias instruccionales que fomentan habilidades y
destrezas cognoscitivas, al obviar en la práctica la educación centrada en
procesos, tan importantes por considerárseles componentes activos de la mente,
y por lo tanto son elementos básicos para construir, organizar y usar los
conocimientos.
Los profesores deben romper las
estructuras de pensamiento heredado, así como las formas en que lo transmiten.
Se debe establecer una nueva concepción del docente totalmente revalorizado. Y
finalmente educar a nuestros alumnos para romper esquemas, ser críticos,
reflexivos y conscientes de su papel en la sociedad.
El problema radica en que los
argumentos resistencia utilizados por el profesorado para cuestionar la
reformas no son simple mecanismo defensivos de carácter personal que llevar
rechazar todas las innovaciones, si no que se trata de estructuras cognitivas,
masa o menos sedimentadas.
La respuesta adecuada no puede
reducirse a cambiar el concepto que los profesores tienen de la reformas
educativas, sino que debe actuarse sobre los factores que contribuyen a que los
profesores piensen así, por lo cual será preciso conocer las condiciones en la
que cada docentes ejerce su actividad y como cada contexto especifico actúa
sobre desarrollo profesional.
La innovación educativa como el
desarrollo profesional del docente. Esto conlleva la necesidad de plantear los
procesos innovación y de desarrollo profesional docente dentro del marco
educativo como organización.
El docente es un mediador entre el
conocimiento, es facilitador del aprendizaje diseñando, estrategias y
actividades acorde con el conocimiento que desea enseñar.
Es hora de atacar los problemas y corregir
las técnicas pedagógicas que utilizan los docentes como manera de trabajar y dejar toda la responsabilidad a otros . Que
muchas veces dan una información errónea o manipuladora. Es tiempo de comenzar
a rescatar y utilizar esas medidas de enseñanzas que son completas y así formar
las mentes que manejaran el futuro de la nación con mayor seriedad y
responsabilidad para evitar la decadencia de la sociedad.